Infosalud: Vocación bajo fuego: Justicia para el Dr. Jesús Emmanuel

martes, 20 de enero de 2026

Vocación bajo fuego: Justicia para el Dr. Jesús Emmanuel



La noche del 19 de enero de 2026, el silencio de la sindicatura de Costa Rica, en Culiacán, se rompió de la peor manera posible. Dentro de su consultorio —un espacio sagrado destinado al alivio y la esperanza— el médico Jesús Emmanuel fue asesinado.

Hoy, la comunidad médica no solo viste de luto; hoy la comunidad médica grita.

El consultorio no debe ser un campo de batalla

El asesinato de un médico en su lugar de trabajo es un síntoma alarmante de una sociedad donde el respeto por la vida se ha desdibujado. Un médico no es un juez, no es un policía y no es parte de las dinámicas de violencia que desgarran al país. Un médico es un servidor de la vida.

Nada justifica que la violencia cruce la puerta de una clínica. Cuando se ataca a un profesional de la salud, se vulnera el refugio de toda una comunidad.

Una realidad insostenible

Este evento no es un caso aislado, es el reflejo de una vulnerabilidad compartida por miles de profesionales de la salud que salen cada día a trabajar en zonas de riesgo, con la incertidumbre de si volverán a casa.

Nuestras exigencias son claras y no negociables:

 * Justicia inmediata: Una investigación transparente que identifique y castigue a los responsables; sin simulaciones ni carpetazos.

 * Protección real: Protocolos de seguridad efectivos en centros de salud y consultorios, especialmente en zonas de alta incidencia delictiva.

 * Garantías laborales: Que se reconozca que ningún profesional de la salud está obligado a trabajar bajo amenazas o en condiciones que pongan en riesgo su integridad física.

> "Ejercer la medicina es un acto de humanidad, no un acto de martirio. No estudiamos para ser héroes de una guerra que no nos pertenece; estudiamos para sanar."

Ni uno más

El nombre de Jesús Emmanuel no puede convertirse en una cifra más en las estadísticas de la violencia en Sinaloa. Su muerte debe ser el punto de inflexión para que las autoridades y la sociedad civil entiendan que sin seguridad para los médicos, no hay salud para el pueblo.

Hoy nos solidarizamos con su familia, sus colegas y sus pacientes. No bajaremos la voz hasta que el ejercicio de la medicina deje de ser una profesión de alto riesgo.


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