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viernes, 20 de febrero de 2026

Porque numerosos cristales de ácido úrico es clínicamente relevante?

 La presencia de 

• Indica una orina muy ácida

• Se asocia con un mayor riesgo de nefrolitiasis por ácido úrico

• Puede reflejar hiperuricosuria, incluso sin hiperuricemia sérica

• Es un marcador indirecto de alteraciones metabólicas importantes

Cuando aparecen en grandes cantidades, dejan de ser un simple hallazgo microscópico incidental y adquieren valor diagnóstico.



Suelen aparecer en:

• pH urinario ácido (≤ 5,5): el factor más determinante

• Dietas ricas en purinas:

• Carnes rojas

• Vísceras

• Carnes procesadas

• Mariscos

• Estados de:

•Deshidratación

• Gota

• Síndrome metabólico

• Quimioterapia (lisis tumoral)

• Enfermedades mieloproliferativas

Pueden aparecer tanto en personas enfermas como asintomáticas, pero la cantidad influye en la interpretación.

Nefrolitiasis por Ácido Úrico: De la Fisicoquímica Urinaria al Síndrome Metabólico

La nefrolitiasis por ácido úrico representa aproximadamente del 5% al 10% de todos los cálculos renales a nivel mundial, aunque su prevalencia varía significativamente según la geografía y las condiciones metabólicas de la población. A diferencia de los cálculos de oxalato de calcio, cuya formación es multifactorial y a menudo idiopática, la litiasis úrica es una entidad con una base fisiopatológica claramente definida, íntimamente ligada al pH urinario y a las alteraciones del metabolismo de las purinas.

Fisiopatología: El Triángulo de la Precipitación

La formación de estos cálculos depende de tres pilares fundamentales: el pH urinario bajo, la hiperuricosuria y el bajo volumen urinario.

 * El pH Urinario Ácido (El factor crítico): El ácido úrico es un ácido débil con un pK_a de aproximadamente 5.35 a temperatura corporal.

   * Si el pH > 5.35, el ácido úrico se disocia en el ion urato, que es mucho más soluble.

   * Si el pH < 5.35, predomina la forma no disociada (ácido úrico), que es escasamente soluble y precipita con facilidad.

     Muchos pacientes con estos cálculos presentan un "pH fijo" (siempre bajo), debido a una amoniogénesis defectuosa en el túbulo renal, una característica distintiva de la resistencia a la insulina.

 * Hiperuricosuria: Definida generalmente como la excreción de > 800 mg/día en hombres y > 750 mg/día en mujeres. Puede derivar de dietas hiperproteicas (purinas), estados hipercatabólicos (lisis tumoral) o defectos enzimáticos primarios. Sin embargo, es notable que muchos pacientes forman cálculos con niveles de urato normales si su orina es lo suficientemente ácida.

 * Bajo Volumen Urinario: La deshidratación crónica incrementa la concentración de solutos, superando el producto de solubilidad y favoreciendo la nucleación cristalina.

El Nexo con el Síndrome Metabólico

En la última década, la nefrolitiasis por ácido úrico ha dejado de verse como un problema puramente renal para entenderse como una manifestación del síndrome metabólico. La resistencia a la insulina altera el transporte de electrolitos en el túbulo proximal, reduciendo la producción y excreción de amonio (NH_4^+). Dado que el amonio es el principal amortiguador (buffer) de la acidez urinaria, su ausencia condena al paciente a una orina persistentemente ácida.

Diagnóstico y Características

Desde la perspectiva clínica y radiológica, estos cálculos presentan desafíos únicos:

 * Radiotransparencia: A diferencia de los cálculos cálcicos, los de ácido úrico puro no se visualizan en una radiografía simple de abdomen.

 * Tomografía Computarizada (TC): Son visibles en TC sin contraste, mostrando generalmente una densidad menor (entre 200 y 500 Unidades Hounsfield) que los de calcio (> 600 UH).

 * Cristaluria: El hallazgo de cristales pleomórficos (romboidales) en el sedimento urinario es una pista diagnóstica clave.

Abordaje Terapéutico: La Quimiolisis

Una de las mayores ventajas de esta patología es que los cálculos de ácido úrico son los únicos que pueden disolverse médicamente (quimiolisis), evitando a menudo la intervención quirúrgica.

 * Alcalinización urinaria: El pilar del tratamiento. El uso de citrato de potasio busca elevar el pH urinario a un rango de 6.2 a 6.8. Superar un pH de 7.0 no es recomendado, ya que favorece la precipitación de fosfato de calcio sobre el cálculo existente.

 * Hidratación: El objetivo es mantener una diuresis superior a 2 litros diarios.

 * Control metabólico: El uso de inhibidores de la xantina oxidasa (como el Alopurinol o Febuxostat) se reserva para pacientes con hiperuricosuria documentada o gota persistente.

Conclusión

La nefrolitiasis por ácido úrico es un modelo de cómo una alteración bioquímica sistémica se traduce en una patología estructural orgánica. Su manejo exitoso no solo depende de la resolución del evento agudo, sino de una intervención metabólica profunda que abarque la dieta, el control de la resistencia a la insulina y, fundamentalmente, la modulación del pH urinario.

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